miércoles, 14 de junio de 2006

La Mañana - Edvard Grieg


Podía recordar su color y su forma, también su localización en el espacio, fue tema para un anuncio de cerveza, pero no sabía su nombre ni su origen.

Hace unos meses volví a escucharla e inmediatamente la reconocí, comencé a buscarla en internet pero tenía pocos datos.

El otro día una de mis hijas la tarareaba, le pregunté si la conocía, se la habían puesto en clase era La mañana de Edvard Grieg.

Ahora cuando cierro los ojos y la escucho puedo hasta saborearla.




La Mañana (Edvard Grieg) on Vimeo

3 comentarios:

merce dijo...

Sin duda es una de las piezas más sublimes que se han escrito.

Facundo Martin Oviedo dijo...

No sé cómo llegué aquí... pero ya que estoy puedo argumentar que no solo debemos tener en cuenta la exquisita intensidad de esta pieza, sino también debemos saber que en ella se intenta (y sin dudas se logra) describir a través de música (que es pura forma sin contenido) el amanecer en un desierto... el milagroso y matinal ascenso del astro rey entre las dunas nocturnas hasta que alcanza el pináculo celeste.
Notar como los acordes aumentan su volumen (en un sentido táctil o corpóreo, no fónico), como en ese "in crescendo", la pieza nos arroba transportándonos estáticamente a la mañana de los tiempos es algo sublime...
Otra pieza que logra un efecto similar es la obertura de "Guillermo Tell" de Rossini... harto aplicada a las tormentas o a lo que tenga que ver con las carreras o persecusiones a hípicas... ahora que recuerdo, justamente luego de "la tormenta", hay un pasaje que representa la calma que precede a la tempestad; el mencionado pasaje compite con la pieza de este artículo en su perfección para describir la calma de la claridad.
Bueno... como aún desconozco que hago aquí me retiro haciendo mutis por el foro... Salud... facundomartin@hotmail.com

Anónimo dijo...

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