
Podía recordar su color y su forma, también su localización en el espacio, fue tema para un anuncio de cerveza, pero no sabía su nombre ni su origen.
Hace unos meses volví a escucharla e inmediatamente la reconocí, comencé a buscarla en internet pero tenía pocos datos.
El otro día una de mis hijas la tarareaba, le pregunté si la conocía, se la habían puesto en clase era La mañana de Edvard Grieg.
Ahora cuando cierro los ojos y la escucho puedo hasta saborearla.