San Agustín habló de la felicidad como fin de la sabiduría; la felicidad es la posesión de lo verdadero absoluto, es decir de Dios; todas las demás "felicidades" se hayan subordinadas a aquella.Santo Tomás uso el término "beatitud" como equivalente a "felicidad" y lo definió como "un bien perfecto de naturaleza intelectual". La felicidad no es simplemente un estado del alma, sino algo que el alma recibe desde fuera, pues de lo contrario la felicidad no estaría ligada a un bien verdadero.
Si la ética de Aristóteles se puede considerar una ética de bienes y de fines o ética material, la ética Kant es la llamada ética formal, para Kant la felicidad es un concepto que pertenece el entendimiento; no es el fin de ningún impulso sino lo que acompañar toda satisfacción.
A Kant no es fácil entenderle, de hecho tiene muy diversas interpretaciones, y sería difícil establecer una conversación productiva entre él y yo, más bien me limitaría abrir mucho los ojos y a escucharle atentamente.
Kant dice en "Crítica de la razón práctica" que la felicidad "es el nombre de las razones objetivas de la determinación". Kant no le da a la felicidad el rango de ley práctica como hace con la moralidad.
Nos dicen que el principio de la felicidad, si bien puede dar máximas, no puede nunca darlas tales que sean aptas para ley de la voluntad aún si se tomase como objeto la felicidad universal.
Nos dice, que el conocimiento de la felicidad descansa en meros datos materiales de la experiencia, no se pueden dar reglas que siempre y necesariamente sean valederas.
Nos dice que la conciencia que tiene un ser racional del agrado de la vida y que sin interrupción acompaña toda su existencia es la felicidad y el principio que hace de ésta el supremo fundamento de determinación del albedrío, es el principio del amor a sí mismo. Así pues, todos los principios materiales que ponen el fundamento de determinación del albedrío es el placer o dolor que se ha de sentir por la realidad de algún objeto, son completamente de una misma clase en tanto en cuanto ellos todos pertenecen al principio del amor a sí mismo o de la propia felicidad.Nos dice Kant con lucidez extraordinaria que ser feliz es necesariamente el anhelo de todo ser racional, pero finito, y por lo tanto un inevitable fundamento de determinación de su facultad de desear. Pues la satisfacción con toda existencia no es como una posesión originaria y una bienaventuranza, que supondría una conciencia de su independiente capacidad de bastarse a sí mismo, sino un problema que le ha planteado su naturaleza finita misma porque tiene necesidades y esas necesidades conciernen a la materia de su facultad de desear es decir, algo que se refiere a un sentimiento subjetivo de placer o dolor que se halla a la base por el cual se determina lo que él necesita para estar contento con su estado.
Nos dice que la ley moral tiene que ser algo distinto al principio de la propia felicidad.
Así pues parece decirnos que la máxima de amor a sí mismo nos aconseja que seamos felices, y la ley moral nos manda cumplir la ley, seamos o no felices.
Las posiciones entre Aristóteles y Kant son muy distintas, mientras que el primero nos muestra qué es la felicidad y nos enseña el camino para conseguirla que no es otro que el de la virtud y la sabiduría, el segundo profundiza en la naturaleza y viene a decirnos que la felicidad es un principio subjetivo al que todos y cada uno estamos condicionados por nuestra naturaleza finita, que aprendemos de la experiencia y que poco tiene que ver con la moralidad.
Esto es lo que yo entiendo, quizás lo haya simplificado mucho, y soy consciente de que simplificar a Kant es alejarse de los verdaderos propósitos de su filosofía.
Mi opinión acerca de la felicidad, es que el sentirse más o menos feliz de una forma u otra, es efectivamente muy subjetivo, no se pueden dar unas reglas fijas que valgan para todos. La felicidad es un concepto, una idea abstracta y como tal no se puede hablar de la felicidad absoluta como una felicidad real, sólo de ser más o menos felices, se admiten comparaciones nunca ejemplos absolutos porque la realidad es relativa. Qué haya dentro de ese concepto de esa idea de felicidad absoluta es algo que no creo que este alcance de nuestro conocimiento, si bien pudiera ser materia de todo tipo de especulaciones no sería posible conocerla en sí misma tal y como está trazada hoy en día nuestra realidad, llegar a acuerdo 6 mil millones de personas no parece fácil, pero quizás el futuro nos permita conocer las ideas de la razón.
Bibliografía: "MORAL A NICÓMACO" de Aristóteles.
"CRITICA DE LA RAZÓN PRACTICA" de Kant.
"DICCIONARIO DE FILOSOFÍA ABREVIADO" de Ferrater Mora.












